Protección a los arrendatarios y desalojamiento vivienda

Cuando usted alquile una vivienda las reglas aplicables al contrato de arrendamiento a menudo son de derecho imperativo. Esto significará que tanto el arrendador como el arrendatario estarán sometidos a reglas. A veces será posible que el arrendatario podrá anular una condición en el contrato cuando ésta no sea favorable para él. El arrendador no tendrá esta posibilidad.

Arrendatarios de viviendas tendrán protección de desalojamiento. Esto significa que el arrendador sólo podrá anular el contrato de arrendamiento basándose a los fundamentos estipulados por la ley:

  • cuando el arrendatario no se comporte como un buen arrendatario;
  • urgente uso propio (por ejemplo renovación);
  • cuando el arrendatario no esté de acuerdo con una propuesta razonable para un nuevo contrato de arrendamiento;
  • porque el arrendador quiere realizar el uso de la vivienda conforme al plan urbanístico vigente;
  • cuando un arrendador patrona tenga más interés en la anulación del contrato de arrendamiento que en la prorrogación de ella.

El plazo de preaviso es lo mismo que el plazo vigente para el pago de la renta. Para el arrendatario el plazo de duración mínimo se establecerá por un período de un mes y el plazo máximo no podrá superar los tres meses. Para el arrendador el plazo de duración mínimo se establecerá por un período de tres meses. Para cada año que el arrendatario ha vivido ininterrumpidamente en la vivienda, este plazo se prolongará con 1 mes hasta 6 meses como máximo.

Contratos de arrendamiento vivienda temporal
A partir de la introducción de la Circulación del Mercado de Arrendamiento el 1 de julio de 2016 tanto los arrendadores como los arrendatarios podrán firmar un contrato temporal que terminará al final del período de arriendo sin aviso ninguno. Antes de la introducción de esta ley un motivo de cancelación legítimo era obligatorio.

Se puede firmar un contrato de arrendamiento temporal solamente una vez; por cada prórroga el contrato de arrendamiento temporal se convertirá en un contrato de arrendamiento por tiempo indefinido.

Se puede firmar un contrato de arrendamiento temporal de una vivienda autónoma por un plazo máximo de 2 años. En caso de viviendas no autónomas (por ejemplo en caso de alojamiento de estudiantes) dicho plazo puede ascender a 5 años como máximo.

A pesar de que ya no hace falta preaviso en este tipo de contratos de arrendamiento temporales, el arrendador sí deberá notificar por escrito al arrendatario  que desea terminar el contrato de arrendamiento. En caso de no hacerlo, el contrato estará vigente por tiempo indefinido.

Otro asunto importante es que en este tipo de contratos temporales el arrendatario siempre podrá anular el contrato anticipadamente. El arrendador no tendrá este derecho.